Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

Tener un día gris

 

Es un hombre feliz. Todas las mañanas despierta con la melodía de su adorable voz. Retozan, desayunan, vuelven a retozar, se asean, retozan, se visten y, por último, la despedida en un beso que les durará el resto de la jornada.

         Le encanta contemplar el sol en la mañana, de manera directa. Le recuerda el oro al fundirse, pierde por un instante la visión y la recupera. Silba durante el trayecto, saluda a las mismas personas de los mismos establecimientos, a la misma hora. Responde a los buenos días mostrando su mejor sonrisa. Llega al trabajo impecable. Saluda a sus compañeros, que al mismo tiempo son sus empleados. Se pone al día con los asuntos del negocio y  entra en el taller. Se prepara y dedica el resto de la jornada a crear auténticas joyas de arte.

         Le encanta contemplar cómo se funde el oro. Lo convierte en láminas aptas para el trabajo. Prepara su mesa: luz, utensilios varios, vidrios graduados, paciencia, inspiración, y da comienzo a su tarea. Anillos, colgantes, pendientes, símbolos… Nada se resiste a su arte.

         Vuelve a casa. Ella espera. La tarde juntos. Un paseo. La cena. Las charlas. El amor…

         Hoy vuelve a despertar, como cada día, con la melodía de su adorable voz. La acaricia, abre los ojos y la mira extrañado. Él cierra y restriega sus ojos como quien duda de la realidad. La vuelve a mirar. Ella no sabe que ocurre.

         Van al hospital. Esperan. Y el diagnóstico: daltonismo acromático.  Al parecer, hoy tendrá un día gris.

 

 Rayco Arbelo

 

 

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13 febrero 2009 - Posted by | Cuentos, General | ,

3 comentarios »

  1. …La vida nos aporta multitud de matices de colores. Aquellos que sólo pueden ver en blanco y negro deben pasarlo mal, pero muchos dan este color a sus vidas sin padecer de este daltonismo acromático. “No hay excusa par estar en gris”

    Comentario por Lunática | 13 febrero 2009 | Responder

  2. No me quedo muy claro lo que leía, ni sobre que era. Siento que la base, la idea, es muy buena , pero no se si has construído bien sobre ella.

    Comentario por Andrés S.S. | 14 febrero 2009 | Responder

  3. El final me parece maestro, se que esta prohibido dar palmaditas en la espalda, pero con gusto asumo la tarjeta amarilla.
    Parece como si
    “un dios triste y envidioso
    nos castigo
    por trepar juntos al arbol
    y atracarnos con la flor de la pasion
    por probar aquel sabor.” El maestro Sabina termina saliendo por algun lado.

    Comentario por Cesáreo | 16 febrero 2009 | Responder


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