Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

Destino fatal

Siempre fui clara, transparente. Siempre, hasta esta misma mañana. Y ahora, ya ves, quién me iba a decir que este iba a ser mi destino. Yo, que nunca me vi en asuntos turbios, que rehuí los lodazales, pero cuando más confiada estaba alguien sin escrúpulos se interpone en mi camino y cambia mi existencia. Por puro capricho. Como podrás imaginar, estoy que me consumo.

Todo ocurrió muy temprano, en la mañana. Estaba yo dormida cuando de repente oigo girar una llave. Una, dos y tres veces, y me sacan de repente de la cama. Corro entonces a raudales y voy a parar, sin reflejos para evitarlo, a la trampa que mi enemigo me tenía preparada.

Allí estaba yo, aprisionada, sin poder discurrir qué me estaba pasando, qué iba a ser de mí.

De pronto, aquella cárcel mía se movía. Yo estaba que comenzaba a echar espuma. Y no podía comprender qué había hecho para verme en esa situación, asaltada en pleno sueño, sin tiempo a reaccionar para ser trasladada a la fuerza entre cuatro paredes de latón.

Al poco rato el vaivén acabó. Tras la tempestad llegó la calma, pero poco iba a durar. Lo peor estaba aún por llegar. Lentamente comencé a entrar en calor. Qué digo calor, un fuego me iba penetrando hasta volverme loca. En unos minutos me sentía en ebullición. Estaba que hervía. Ya no era yo, no me reconocía. Lo único que deseaba era escapar de aquella prisión. Saltaba y saltaba, y parte de mí se volatizaba. Nunca hubiera imaginado tortura tan cruel. Cuanto más calor sentía más me consumía.

Casi ardiendo y aún humeando, mi verdugo me condujo hasta una mesa ricamente preparada. Yo iba a formar parte de un ritual; era parte de la ofrenda que hacía a una mujer que, con cara de pánfila, le sonreía. Ella se asomó a mirarme y sin tiempo a escuchar mi súplica me tiró un sobre. En aquel sobre estaba escrito mi destino, mi vida pendía de un hilo.

Por suerte, la mujer se sació pronto, pero yo ya no soy la misma. Ahora, consumida, embebida y con el cuerpo ennegrecido, espero un nuevo rumbo desde el fondo de una tetera.

Sergio Sánchez Rivero

 

 

 

 

 

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18 febrero 2009 - Posted by | Cuentos, General | ,

3 comentarios »

  1. Me parece muy bueno Sergio. Buena dosis de intriga, regada con metáfora y además corto. porque de lo “corto poquito”.

    Viendo lo que has escrito y teniendo en cuenta algunos de tus comentarios en el taller te digo que te disciplines más a menudo que te salen escritos originales y estupendos.

    Un saludito. Auxi

    Comentario por Auxi | 18 febrero 2009 | Responder

  2. Original idea. Un nuevo enfoque para un elemento de siempre. Me gusta como esta escrito.

    Comentario por Andrés S.S. | 18 febrero 2009 | Responder

  3. ummm me gustó, desde la primera frase te atrapa y sigues se lee rápido, mantiene la intriga, y tiene un final sorprendente. Muy bien Sergio, al menos para mí.

    Saludos y besos

    Comentario por Maite | 2 marzo 2009 | Responder


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