Factoría de Ficciones

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Inercias

hombre_lego

Me llamo Samuel y, como verán, soy un apasionado de los legos.

Mi afán constructivo, aprendido y practicado desde la infancia, me ha llevado a preferir una existencia ordenada, basada en el trabajo constante y en los buenos hábitos de higiene y nutrición.

Mi vida sigue un plan escrupuloso: estudio, trabajo, familia, deporte, dieta… Pero, como pueden observar, hoy me han roto el corazón, me han desgarrado las entrañas.

Ella me ha dicho que se va, que se aburre mortalmente,  que se lleva a los niños para que no se les resequen los pensamientos, pero que si me empeño, también se pueden quedar conmigo, que ella no está por discutir.

Le he recordado su promesa de hace quince años, le he mencionado los plazos que aún nos quedan por pagar, pero ella arguye que la vida es corta y que tiene el corazón comprometido.

Harto de su menosprecio le dije que bueno, que muy bien, que se fuera, pero que los niños se quedan con su padre, que resulta más juicioso que su madre. Hasta un tipo como yo tiene su orgullo.

Después, a solas, me he abierto el corazón, me he rebuscado en las entrañas y allí estaba mi yo deshecho en piezas, descompuesto, herido de muerte, con un dolor profundo como si me hubiera rasgado un brazo, una pierna, qué se yo…

Duele el olvido, duele la distancia, duele el engaño.

Aún se palpa el reguero de su ausencia dentro de la casa, el aroma de su perfume de jazmín por la escalera, las sombras de sus pies descalzos ante la puerta.

He pasado el dorso de mi mano sobre los lomos de sus libros de poesía y se me han quedado colgadas dos metáforas, tres rimas, cuatro versos y algún adjetivo ya en desuso.

Después he pensado que no me puedo entretener, que la vida sigue con ésta, con la otra o con la de más allá. He tomado bolígrafo y papel y he comenzado a organizar la semana entrante. Compra, comida, limpieza, actividades infantiles y esas cosas.

Hemos quedado para vernos y dar un cierre digno a esta comedia.

Ahora debo ocuparme de mí, renovar mi vestuario, apuntarme en un gimnasio y otorgarme prioridad fundamental.

Punto y aparte.

Puri Santana

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2 marzo 2009 - Posted by | Cuentos, General | ,

2 comentarios »

  1. No me gustó nunca el Lego, siempre preferí el Mécano…
    Ójala fuera tan fácil poner el punto y aparte en la realidad. El personaje queda muy bien descrito.

    Comentario por Andrés S.S. | 3 marzo 2009 | Responder

  2. A mi me encanta el Lego.

    Comentario por cllavero | 8 marzo 2009 | Responder


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