Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

El Testigo

 

Mientras observo el hermoso paisaje del valle desde lo alto de la colina, siento que mi tristeza se torna esperanza. Parece que fue ayer. Cierto es que se trata de una frase muy repetida pero no hay forma de explicarlo de otro modo. Este día tan temido y tan esperado ha llegado.

Recuerdo a mi abuelo sentado a la sombra del árbol, en la orilla del río. Recuerdo cada palabra, cada gesto, cada sonrisa. Me recuerdo a mí mismo con los ojos bien abiertos, muy atento a lo que estaba experimentando en esos momentos. Sin poder salir de mi asombro, tomé el testigo. El descubrimiento que me hacía, la historia que me contó. Tuvieron que pasar días para comprender y ser consciente de lo afortunado que era y de la responsabilidad a la que me comprometía.

Todo lo que soy y lo que he aprendido, todo lo que he conseguido en la vida viene marcado por ese día, que irremediablemente marcaba el día de hoy.

No puedo evitarlo y, al mismo tiempo que siento una especial emoción mientras preparo todo, me embarga la tristeza.

Sé que ella lo perfeccionará, que es quien lo merece. Ella me va a superar con creces y eso me llena de esperanzas y de orgullo. Pero también marca el fin de una etapa altamente gratificante de mi vida. Aunque soy consciente que todo tiene un final, también siento temor de enfrentarme a otras situaciones después de tanto tiempo.

No voy a ser egoísta; mi abuelo no lo fue. No voy a aferrarme a lo que no me pertenece aunque me haya acompañado casi toda mi vida. Ella debe entender que tampoco le pertenece. Lleva varios siglos en nuestra familia, es verdad pero siempre pertenecerá a generaciones futuras.

Ella es quien tomará ahora el testigo y yo quien la guiará en su aprendizaje.

Ahora, a mi lado, observándome mientras se hace miles de preguntas, muchas de las cuales me hice yo a su edad, siento envidia de sus apenas ocho años.

Pero también pienso que compartir sus experiencias y descubrir una nueva visión del mundo a través de sus ojos, es una manera maravillosa de dar fin a una etapa y comienzo a otra.

Mariola Bautista

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29 marzo 2009 - Posted by | Cuentos, General | ,

4 comentarios »

  1. Por fin Mariola…ya era hora de leer algo tuyo. Dejaré las críticas para otra ocasión.

    Saludos

    Comentario por Mararía | 30 marzo 2009 | Responder

  2. Me ha gustado mucho. Es una historia contada con mucha sensibilidad y con un lenguaje sencillo pero evocador. Además, me parece un acierto dejar en la indefinición en qué puede consistir ese legado (o es eso, o es que yo no le pillado, que también puede ser), abre las puertas a la especulación de cada lector. Enhorabuena.

    Comentario por Kepa Hernando | 30 marzo 2009 | Responder

  3. Un tierno relato, abierto al lector. Correctamente escrito.

    Comentario por Andrés S.S. | 3 abril 2009 | Responder

  4. Hace mucho tiempo sabía que eres una artista lo que no podía imaginar hasta que punto…Continua así estoy muy orgullosa de ti

    Comentario por neidi | 26 mayo 2009 | Responder


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