Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

LA RADIO

Mientras en la radio hablan de xenofobia y de ballenas que deciden suicidarse en la orilla del océano, intento desvestir su ausencia para calentar mi propio cuerpo. Me cuesta, porque tiene las ropas muy ceñidas, duerme profundamente y no quiere que se le moleste.

He vuelto a casa, después de un día estéril, definitivamente absurdo como los anteriores. Es tarde y estoy exhausta. Procuro dejar atrás el bullicio de una ciudad en caos y de un pavimento carcomido por el salitre y la indiferencia. Busco a tientas el silencio, me sirvo un té, descorro las cortinas y me dejo seducir por el encanto de una noche lluviosa.

La calle oscura y mojada se desliza sigilosa entre las sábanas de un lecho vacío. Hoy tampoco vendrá. Él pretende que le crea que vive con ella pero duerme en otra cama. Mi lado ingenuo le sonríe complaciente, pero otra parte de mí lo maldice y se consume en la rabia y el deseo.

El agua intenta fluir con parsimonia, pero en la radio estallan bombas, gritos, consignas y otra vez sólo la lluvia y yo somos testigos perplejos de la demencia colectiva. Un coro de lunáticos canta himnos de dudosa procedencia e invita al fanatismo y la sumisión. Creo que voy a vomitar. Intento apagar la radio, pero no puedo, no quiero. Como me niego rotundamente a odiarlo a él, necesito arremeter contra alguien y la radio me sirve un motivo en bandeja de plata. Es más fácil repudiar las bombas… ¡Y él que no llega!

El té se ha enfriado. Es mejor así. Caliente me hace daño. La lluvia se abraza ahora con desesperación a las aceras, los tejados, las farolas y por último a mi cuerpo. Me golpea hasta dejarme sin sentido. Pretende que todo desaparezca tragado por su incontenible furia. Ya no me importa si escampa, si viene o no; o sí, pero disimulo mi ansiedad. Me muerdo los labios y un líquido dulce me recorre la lengua y la garganta. Cierro los ojos y salgo al aguacero. Me veo desnuda, apretando los puños, corriendo insolente calle abajo. En la radio han cesado las bombas y las ballenas regresan a su rutina en las profundidades. Una melodía conocida y compartida, me recuerda burlona que él finalmente no vendrá.

Belkys Rodríguez Blanco

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4 mayo 2009 - Posted by | Cuentos, General | ,

3 comentarios »

  1. Muy bueno. Creo que es por las descripciones, pero me parece un relato muy sensorial, muy visual. Sentí la noche, el viento y la lluvia. Y la ausencia. Las pequeñas digresiones sobre el contenido de la radio ayudan a acentuar la sensación de soledad y absurdo. Muy bien escrito, básicamente. Enhorabuena.

    Comentario por Kepa Hernando | 4 mayo 2009 | Responder

    • Muchas gracias por tu comentario Kepa. Lo valoro mucho y me ayuda a continuar en este difícil pero delicioso camino del relato. Me alegra haber logrado transmitirte todas esas cosas.Un saludo

      Comentario por Belkys | 5 mayo 2009 | Responder

  2. Muy bueno, felicitaciones y…quien te ha leido y quien te lee!!!!!
    Adelante…

    Comentario por FERNANDO | 6 mayo 2009 | Responder


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