Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

Me olvidé de vivir

 

¿Nunca han aguantado la respiración debajo del agua en una piscina? Yo sí. Y si bien cuando uno era un crío lo hacía para decir a los compañeros que había batido el récord (nunca tuve amigos, pensándolo bien no tengo), de mayor uno hace estas cosas con el fin de atrapar un momento de tranquilidad. La última vez que lo hice, eso perseguía.

La piscina para mí.

Cierro los ojos, poco a poco me voy sumergiendo.

Tobillos, rodillas, el frescor del agua, los primeros alientos acelerados. Recuerdo aquellas barcas del revés en mitad de la arena que me servían de refugio del sol, el sonido del mar, el balde, la pala, la arena fina y rubia, la lejanía de la barra y mi padre nadando tras ella, tan adentro que siempre pensé que volvería con una ballena, el olor a salitre y a seba, el abrazo de mi madre cuando me envolvía en aquella gigantesca toalla de peces de colores.

Cintura, pecho, el frescor del agua, mas alientos, recuerdo las piscinas naturales, el agua cristalina, la altísima roca desde la que saltaba, la eternidad de la caída, el agua invadiéndome todo, mi primera cerveza furtiva, los primeros ojos de los que me enamoré,

Barbilla, oídos, siento cómo el agua los inunda y paso de escuchar la advertencia de los árboles a escuchar al agua invitando a quedarme para siempre.

Pelo, nada, recuerdo a mi abuela, intentando y no consiguiendo que no nos metiéramos bajo el agua tanto tiempo, el olor a cloro, a sur, a sol, a vacaciones, al libro de tareas cuando se cerraba y marcaba el principio del gran día que podía ser, los dedos arrugados, Leti, con la que casualmente coincidía cada día en la piscina, ahora entiendo que eran muchas casualidades, el primer beso al calor del sol del sur.

Pocas veces he conseguido esta paz. Esos momentos vuelven a mí desde algún recóndito rincón de mi interior, ahora no olvidados. Estaría bien seguir disfrutando de este trocito de paz.

Acepto la invitación.

Cesáreo Pérez Navarro

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4 mayo 2009 - Posted by | Cuentos, General | ,

1 comentario »

  1. No sé porqué, pero me recordó la historia de “Alfonsina y el mar”.

    A mi entender, es un relato nostálgico, mientras se quede ahí.

    Comentario por Ana María | 8 mayo 2009 | Responder


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