Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

Tomás

Me llamo Tomás y soy un gato. Hoy 7 de abril de 2009 voy a morir. Lo sé porque estoy muy enfermo y mis dueños me miran mucho y me acarician constantemente. Yo lo agradezco. Quisiera poder hablar para decirles que no se apenen, que ya soy muy viejo. Tengo casi veinte años, aunque hasta hace tres días no los aparentaba. Pero la enfermedad ha hecho estragos en tan poco tiempo. Ellos se resisten a hacer lo que la veterinaria les aconseja, no entienden que es lo mejor para mí. A veces el cariño ciega.

He sido muy feliz. Primero viví en una casa con jardín que era una pasada. Allí conocí a mi amiga Calcetines, una gata tricolor preciosa. Era callejera, pero entraba en mi jardín y mis dueños terminaron por adoptarla. Vivía en el porche, allí le colocaron una cesta con un colchón para descansar y le ponían de comer. Pero ella siguió siendo libre. A veces volvía algo magullada, seguramente por alguna pelea callejera. Yo sentía algo de envidia, pero luego, reflexionando, me daba cuenta de que esa no era vida para un gato como yo (como diría Calcetines, un gato de salón).

Soy siamés cruzado con birmano, o sea, parezco un siamés con ojos azules y el pelaje de color marrón y beige, pero soy peludo. Tengo una cola preciosa, que en los tiempos en que era joven desplegaba como un estandarte, para envidia de mi amiga.

Algún tiempo después mi querida Calcetines no volvió a aparecer por nuestro jardín. Sé que mis dueños la buscaron, ofrecieron recompensa en un anuncio, pero todo fue inútil. Calcetines se fue de nuestra vida.

Cambiamos de casa y nos fuimos a vivir al campo. También había jardín, pero no era lo mismo, al menos para mí. Yo aún esperaba a mi amiga. Nadie conoce los sentimientos de un gato, solemos tener mala prensa. Dicen que somos egoístas, yo les digo que lo que somos es independientes. Pero tenemos nuestro corazoncito.

Me encuentro mal. Mis dueños tienen los ojos llenos de agua. ¡Parece que preparan todo! Mi cesta de viaje con su toallita dentro. Se besan muy tristes. ¡Dios, qué alegría, voy a dejar de sufrir! Gracias, familia, por tanto cariño.

Tomás

Sara Godoy

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6 mayo 2009 - Posted by | Cuentos, General | ,

2 comentarios »

  1. Esta bien escrito. Pero… ¿Me cuentas la historía de Calcetines o de Tomás?.
    Creo que al escribir un cuento hay sitio para una trama o un argumento o un protagonista; si no el “interés” se diluye. Claro que esto es mi pensamiento.

    Comentario por Andres S.S. | 6 mayo 2009 | Responder

  2. Me ha encantado la manera en la que te metes en la piel de ese gato. Incluso me hizo sentir algo triste…me encantó, sin más.

    Comentario por FERNANDO MITOLO | 11 mayo 2009 | Responder


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