Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

CRISIS

Acaba de cerrarse la puerta y somos los siguientes. Mientras esperamos, leo un artículo más sobre la crisis. Crisis por aquí, crisis por allí, crisis, crisis y más crisis. La semana que viene nos vamos a Brujas. Disfrutaremos de un merecido descanso  de quince días.

Crisis. Esperamos nuestro turno y entramos en la consulta del Dr. Hernández. Desde el primer momento no me gustó su semblante. Lo conozco desde hace muchos años, siempre ha sido el médico de la familia y cuando mi padre enfermó y nos comunicó la gravedad de su dolencia, tenía el mismo semblante.

Nos sentamos y empezó a hablar. Lo sabía, no había olvidado aquella expresión. Sin embargo, no podía estar pasando de nuevo. No, otra vez no.

Volver a pasar por lo mismo, el mismo calvario, la misma angustia, la misma incertidumbre.

No, además no sería igual; ahora se trata de mi marido, de un hombre joven, de 35 años. ¿Cómo me voy a organizar ahora con los niños, la casa, el trabajo?

¿Y si se muere? Mi padre apenas se mantuvo tres meses más con nosotros.

¿Viuda? Viuda y con dos niños pequeños, una hipoteca…

Verlo deteriorarse poco a poco, verlo sufrir. Los niños no pueden verlo así, deben recordarlo sano y fuerte. Que injusto, tan pequeños y huérfanos.

No podrá estar con ellos en sus cumpleaños, no podrá ver cómo crecen. El Dr. Hernández sigue hablando pero yo no consigo entender una sola palabra, hace tiempo que dejé de escucharlo, mi cabeza va más rápido.

Soy una egoísta, sólo estoy pensando en mí. ¿Qué se le estará pasando por la cabeza? Debe tener mucho miedo; bueno, no, él siempre ha sido muy valiente y se enfrenta con firmeza a las situaciones. No recuerdo ningún momento complicado en el que se haya amedrentado. Siempre hacia delante. Claro que ahora es diferente.

Él va a luchar lo sé, siempre lo hace. Quiere volver a Brujas, donde nos conocimos en un viaje de trabajo. Lo estamos organizando para dentro de dos años.

Los niños serán más grandes y ya los podremos dejar con los abuelos.

Tenemos que volver, lo tenemos pendiente. Él tiene que luchar, yo estaré a su lado, no dejaré que decaiga. No me puede dejar sola. Ahora no, lo necesito más que nunca. Qué egoísta soy, él me necesitará más a mí.

Me toma de la mano y me mira con esperanzas renovadas. Está abierta la puerta, nos toca entrar en la consulta. Dejo la revista encima de la mesa con una amplia sonrisa. Crisis, mi crisis particular y familiar terminó hace unas semanas cuando nos comunicaron que había aceptado muy bien el tratamiento y que había dado mejores resultados de los esperados.

El Dr. Hernández nos espera con una amplia sonrisa, hoy no quiero perderme en mis pensamientos, quiero escuchar cada palabra. Quiero tener mis cinco sentidos preparados para escuchar la frase tan ansiada en estos dos últimos años.

Mariola Bautista

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7 mayo 2009 - Posted by | Cuentos, General | , ,

1 comentario »

  1. Muy emotivo y bien escrito. Nos toca las emociones y eso es vital. Felicitaciones!

    Comentario por Belkys | 7 mayo 2009 | Responder


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