Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

Pitido

Tras facturar el equipaje y tomar la tarjeta de embarque se paseará, con aire de trasatlántico, por la terminal. Visitará algunas tiendas, se detendrá junto a dos pequeños, hablará con ellos, tomará algo y, tras un tiempo indeterminado, decidirá poner rumbo al puesto de control. Enseñará su tarjeta de embarque, vaciará sus bolsillos, se quitará el cinturón, pondrá su bolso sobre la bandeja-palangana se dirigirá, de manera inexorable, hacia el detector de metales. Dudará por un instante antes de atravesar el inevitable pitido.

Dejará sus pertenencias en la cinta que transportará el contenido de bolsillos, cinturón y su bolso hacia la caja de rayos X. Al señor que va delante le harán despojarse de sus botas, pasará nuevamente y no sonará alarma alguna. Cerrará los ojos y resoplará para dar el primer paso. Como bien sabe, el aparato advertirá de su presencia. El guardia le pedirá que se quite los zapatos, a lo que ella responderá con una amplia sonrisa en la que mostrará su perlada y metálica boca. La dejará pasar, tomará sus pertenencias y pondrá rumbo hacia la mesa habilitada  para equiparse. Se llenará los bolsillos, se pondrá el cinturón y tomará su bolso.

Lo que nunca sabrá el guardia es que no fueron sus brackets la causa de que se disparara la alarma. Fue su corazón de oro el que hizo accionar el pitido del arco detector de metales.

Rayco Arbelo

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7 junio 2009 - Posted by | Cuentos, General | , ,

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