Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

Cuando un sueño muere (Logo-Rallye)

[primavera-gris-picaporte-ocultarse-rostro-muchacha-alrededor-detrás-claridad]

  No consigue dar explicación a esta primavera. Ella me lo ha contado, no para de hablarme de sus sueños. Clarea el día, la veo entrar por la puerta acristalada de la oficina. Se dirige a mi despacho. Su rostro hoy, en contra de toda previsión, no se anuncia gris. Se abre paso entre mesas, compañeros, los buenos días, sillas, fotocopiadoras. Gira el picaporte sin llamar antes a la puerta; no es que me importe, al fin y al cabo nunca lo hizo de pequeña. Algo que caracterizó nuestra niñez fue que siempre me lo contó todo y ahora, después de tantos, continúo siendo su confesora.

 

  –Vaya, vaya, menuda cara traes, Cande.

  –Buenos días, ¿se me nota?

  –Vaya que si se nota. Cierra la puerta y cuenta, anda.

  –Pues verás, ¿recuerdas el sueño que te conté sobre Mario?

 

  Cómo iba a olvidarlo, lleva meses con ese maldito sueño y ese maldito Mario y Mario suspiros y Mario punto seguido y Mario punto y a parte y Mario puntos suspensivos.

 

  –…He vuelto a soñarlo… Verás, todo ocurre de la misma manera hasta que…

  –No me digas que estás así por un sueño.

  –Déjame terminar.

 

  El sueño es el mismo de siempre, en blanco y negro. Pasea por una ciudad costera, el pelo suelto y en continuo movimiento denota el caprichoso quehacer de una leve corriente de aire. A lo lejos reconoce una figura familiar, el sempiterno Mario aparece. Cande hace un intento por ocultarse, pero es un acto un tanto inútil ya que se encuentra en un terreno abierto. A todo esto, Mario es un hombre de buen ver que ha conocido hace unos meses. Resta decir que siente una enfermiza atracción hacia él.

 

  –Y fija esos dos ojazos en mí y soy incapaz de moverme y cada vez se acerca un poco y un poco y un poco más hasta que me toma de la cintura y contemplo la belleza de su rostro

  -Y te acaricia y sigues inmóvil y tú, muchacha romántica, te deshaces en su abrazo y te besa y todo alrededor toma color y os seguís besando y es entonces cuando te das cuenta que la persona que tienes delante eres tú misma y contemplas tus brazos y no eres tú, ahora eres él y…

  -Vaya, sí que te he machacado con el sueño. Sí, todo sucede de esa manera.

  -Es que eres muy previsible.

  -Bueno, ahora es cuando cambia la historia.

  -A ver sorpréndeme…

  -Cuando despierto, noto una respiración en mi espalda. Alguien suavemente me susurra, me abraza. Es él, que me despierta del sueño, ahora todo es real.

  -¡Qué perraca! Te has decidido, se lo contaste.

  -Sí, me dijo lo estaba volviendo loco, que desde que me vio soñaba conmigo, es más majo…

  -Vale, nos vemos al almuerzo y me cuentas los detalles.

  -Claro, gracias por escucharme.

 

  Y abandona mi despacho. La veo marchar, detrás de sí deja un sueño que muere porque se ha hecho real. La claridad termina de hacerse patente en esta estancia, la vida continúa imparable su ciclo.

Rayco Arbelo

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20 junio 2009 - Posted by | Cuentos, General | , ,

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