Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

Microrrelatos

Metalingüístico

                 Amaba tanto el surf, que se fue por coger mi saludo. ¡Hola!

Metaliterario

                 Era solo un soñador. Dulcinea le abandono.

Paradoja

           Tenía todo el amor dentro de sí y lo daba tanto que nadie le quería.

Andrés Sánchez Sanz

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21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | Deja un comentario

Muerte de un periodista

El periodista escuchaba atentamente cada respuesta al principio, pero a medida que iban sucediéndose las respuestas y acabándose las preguntas, el entrevistador comenzaba a ponerse más y más nervioso, hasta el punto de que cada vez improvisaba preguntas más complejas y más absurdas; no en vano estaba entrevistando al autor de “Muerte de un periodista”, un cuento que trata acerca de un periodista que muere justo después de finalizar la entrevista al autor del cuento que usted esta a punto de terminar.

Cesáreo Pérez Navarro

21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , , | 2 comentarios

Microrrelatos

De vuelta

Al contemplar en el interior de un escaparate un boomerang de brillantes colores, el niño, atraído por su influjo, metió sus delgadas manos en los bolsillos de sus gastados pantalones. Al sacarlas, comprobó de un vistazo que disponía de dinero más que suficiente para hacerse con el preciado objeto. Una vez en su poder decidió deshacerse de su viejo boomerang. Así que lo tiró.

La llamada

Conocedor de su afición por la lectura, el cocinero le preparó  una exquisita sopa de letras. Su error fatal fue sin dudas, el no fijarse que el paquete excluía las letras vocales.  Solo cuando escucho al cliente llamar al camarero, se percató de ello.

-¡C-m-r-r-!

El mono

Segismundo era un pobre yonqui que tirado en un sucio rincón de una prisión; no sabía si su vida era un sueño o si bajo los efectos de tantas drogas (que le tenían en un constante estado de frenesí), todo le parecía una ilusión, una sombra, una ficción. ­

 César Socorro

21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | Deja un comentario

Microrrelatos

La muerte de Julieta

Julieta lanzó su larga melena, pero las extensiones no soportaron el peso de Romeo y el tirón desgarró el cuero cabelludo de la joven, que murió desangrada ante los ojos impotentes de su amado.

El escritor

Escribo escribo.

¿Qué escribo?

Escribo.

Besos

Se lo comía a besos aunque detestaba el sabor de su dentífrico.

Mónica Graña

21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | 2 comentarios

Microrrelatos

EL UNICORNIO SOLITARIO

El solitario unicornio  Jeremías se aburría en su bosque impecablemente verde y perfecto. Las unicornias se habían extinguido debido a la caza indiscriminada en las selvas de la India. La culpa fue de un tal Ctesias, un inmigrante griego, quien decía ser médico y aseguraba que el cuerno de las hembras vírgenes de rosado pelaje, tenía propiedades afrodisíacas y curativas. Según las estadísticas, dos de cada cuatro hombres padece disfunción eréctil, así que unos cuantos millones, entre hindúes y forasteros, se lanzaron a la búsqueda y captura de tan preciada pieza. Jeremías cansado de usar métodos alternativos para saciar su joven apetito sexual (él no es uno de esos dos de cada cuatro) se embarcó como polizón en el puerto de Bombay rumbo al Caribe, y ahora vive feliz junto a una yegua criolla y rodeado de su prole, mitad unicornias, mitad mulatos. Por suerte, en esa parte del mundo tener un cuerno o dos no constituye peligro alguno.

                                           

CONFUSIÓN

No acabo de entender por qué en Islandia le dicen a la tarta caca, la mierda es cuca y si dices que te pica un brazo, todos miran escandalizados hacia la región del pubis femenino. Pobre de mi amiga Cuquita, se ha tenido que mudar a Canadá porque tiene picazón crónica y no sabe cómo explicárselo al galeno.

 

SOLEDAD EN EL PODER

“No entiendo por qué mis súbditos aseguran que padezco la soledad del poder”, se pregunta el rey antes de firmar la sentencia de muerte de todos los hombres de su gabinete, acusados de alta traición.

 Belkys Rodriguez Blanco

21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | 2 comentarios

Microrrelatos

Incomprendidas

 Aliviadas porque al fin un barco había atendido a sus advertencias y se alejaba de las peligrosas costas de su isla, dejaron de chillar. Entretanto, aún atado al palo mayor de su nave, Ulises imploraba a su tripulación que pusieran rumbo hacia aquella isla desde la que lo llamaban los cantos de las sirenas.

Paradoja espaciotemporal

Estaba convencido de que le darían el Nóbel de Física por haber sido el primero en demostrar que se podía viajar en el tiempo. Por eso, le extrañó no encontrar su nombre en la Wikipedia, cien años después de su hazaña.

Descubrió el motivo demasiado tarde. Justo en el momento en el que, al visitar su pasado, la máquina del tiempo –casi dos toneladas de hierro, aluminio y acero– se materializaba en el lugar que ocupaba la cama en la que dormía plácidamente.

Puñaladas

El forense dictaminó que había muerto desangrado a causa de cinco puñaladas que le atravesaron el corazón. La investigación posterior logró identificar las últimas palabras de su amante –“Me voy. Nunca te quise”– como las armas homicidas.

Ruymán J. Jiménez

21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | Deja un comentario

Microrrelatos

Mitomorfosis

El chamán se bebe sus sagrados brebajes e  inmediatamente  su felina sonrisa da paso al temido y protector  jaguar.

Ensoñaciones

Me adormezco entrelazada a cálidas y amorosas  serpientes, ellas  sueñan mis despertares, y despiertan mis sueños.

A un potente canarión

Enmarañado de amores, el curtido canarión,  Oidale  Yornom,  aún busca a la fogosa fémina que le asestó esas dos puñaleadas soleadas, una tarde en las doradas dunas de Maspalomas.

Patricia Rojas de Leunda

21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | Deja un comentario

Microrrelatos

LAS CALABAZAS

No quería ser la hermanastra mala y fea del cuento, la que se queda compuesta y sin novio. De modo que le pidió a su madre que nunca volviera a casarse y que le diera su parte de la herencia.

Contactó con el mejor cirujano plástico del país y se puso en sus manos. Pagó clases de interpretación y dicción, se puso en manos de psicólogos. En dos años se había convertido en una bella joven llena de ilusiones, de esperanzas y de buenos modales. Estaba preparada para que el príncipe azul se fijara en ella y la convirtiera en su esposa. Y cuando llegó el momento, el baile anual, tan preparada estaba que se dio cuenta que ella merecía algo mejor. Que un príncipe azul era poca cosa para ella. Así que salió corriendo escaleras abajo mientras imaginaba su nueva vida, llena de aventuras y de viajes, llena de hombres y no de príncipes que terminan siendo calabazas.

SILENCIOS

Ella se sentía en medio del silencio. Silenciando silencios que rompían los pensamientos. Pensamientos que silencian la realidad y el sufrimiento.

Sufrimientos que no se dejaban silenciar. Ella quería formar parte del silencio, sentía que quería callar para siempre.

Mariola Bautista

21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | 1 comentario

CONCLUSIONES EQUIVOCADAS

No tenía ni idea de que le gustaba escuchar a Dvorak, Brahms, leer a Neruda y Shakespeare e interpretar a Dorian Gray en la obra de Wilde entre otras cosas. Claro que era lógico que no lo supiera, puesto que nunca hemos hablado de ello.

Es imposible que sepas los gustos de una persona, ni sus aficiones si no entablas conversaciones de esos temas con ella.

Yo di por supuestas muchas cosas y qué equivocado estaba. Basé mis diagnósticos en análisis sesgados que me llevaron a deducciones inconclusas pero que yo di por correctas.

Lleno de tatuajes, con el pelo rapado y vestido de aquel modo, quién iba a imaginar que su interior estaba lleno de tanta paz y tanto gusto por las artes. Cierto que hablaba poco, así que yo deduje de sus mínimos comentarios que lo que le gustaba era la música heavy, salir hasta altas horas de la madrugada y pasar de todo, y que estaba viviendo un momento difícil en el que luchaba con su yo interior.

Qué equivocado estaba.

Yo, profesor universitario, que he leído e interpretado a los grandes de la literatura universal, que asisto al teatro una vez en semana, que disfruto y participo de buenos debates acerca de las nuevas tendencias, de los nuevos talentos, tenía mucho que aprender.

Me había dejado llevar por un exterior, sin más. Apenas había observado un poco más allá, fue más fácil emitir un juicio.

Así que, después de esa experiencia descubrí que ni yo soy tan culto y erudito como muchos, incluido yo, pensábamos, ni un joven lleno de tatuajes y con la cabeza rapada está alienado de la sociedad, ajeno a la historia, a la cultura, al arte. Dejé de ser profesor por unas horas, para convertirme en alumno.

Mariola Bautista.

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Microrrelatos

Manifiesto

1 determinante posesivo

1 adverbio de negación

1 verbo

1 preposición

3 sustantivos

7 palabras para afirmar:

“Mi brevedad no es sinónimo de sencillez.”

Medida preventiva

H. Cautlfield lee un ejemplar de El guardián entre el centeno. Como medida preventiva un agente secreto lo detiene. H. Cautlfield pasa sus días en la prisión del Estado.

Malos pensamientos

Eugeni Quiescent nació sin la facultad de hablar. Sus esfuerzos para poder comunicarse por medio de la palabra hablada fueron baldíos. Un día, por puro empeño, consiguió algo insólito: sus pensamientos eran reproducidos en forma de ondas por toda la ciudad. Los transistores de la ciudad captaban a todas horas sus pensamientos. A los pocos días, todo la ciudad estaba en su contra, ya que no podía controlar lo que pensaba.

Esa fue la causa que lo trajo al pueblo.

 Rayco Arbelo

21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | Deja un comentario

Microrrelatos

BÚSQUEDA INFRUCTUOSA

La busca por las noches, pero no puede verla. Prueba durante el día, y ella desaparece. Es que ya son más de cincuenta años intentando encontrar la oscuridad.

 LA QUERELLA

—Buenos días –dijo el ciego–, necesito tramitar una querella.

—Muy bien, ¿contra quién? –interrogó el empleado del Juzgado.

—Contra el Dr. Sigmund Freud.

Al tener que exponer los motivos de su denuncia, el hombre alegó que el renombrado psicoanalista había utilizado para propio beneficio y con fines supuestamente científicos, cierta información confidencial extraída de una antigua biografía suya escrita en Grecia.

—Perfecto –dijo el administrativo– pero antes, ¿me puede decir su nombre, por favor?

—Sí, por supuesto, soy Edipo, Rey de Tebas.

 EL RETO

—¿A que no eres capaz de hablar al revés? –desafió el niño a su padre.

—…secnotne ogid et euq otse sedneitne is rev a, ¿oN?

 Fernando Adrian Mitolo

21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | 1 comentario

MICRORRELATOS

 

 

 El evangelio según Salomé

 Nació en Belén y al segundo día lo resucité.

  Morir de palabras

Érase una vez un anciano contador que, de tan viejo, era también muy sabio. Aquella tarde le bastó pronunciar una única palabra mágica para que su cuento más largo tocara a su fin.

 De dioses y monstruos

Según diversas fuentes de la épica helenística apócrifa, en el Olimpo, cuando todos los dioses quedaron en paro, a Prometeo, el único no afiliado al “Sindicato Divino”, le bastó sólo con levantar el tapón de la bañera oceánica para hundir el INEM.

Nayra Pérez

21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | 1 comentario

Microrrelatos

Nadie le había dicho que tuviera que darle un beso antes de despertarla. Si lo hubiese sabido, se hubiera reservado el paquete de seis condones para algo más tarde.

 

 

Con cuatro manos y dos dedos de los pies podría convertir a un burro en unicornio. ¡Lástima no tener piernas!

 

 

Juan cargaba en su baca un animal blanco y negro, de los que pastan en verdes prados, de esos que dan leche, pero nunca lana. Una vaca. Curiosa imagen la de Juan, cargando en su baca una vaca.

Cande Pons

21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | Deja un comentario

La pregunta

la pregunta

¿Qué por qué te amo? No sé… Será por tus caprichos, tus niñerías, tu entrega o por tus caricias, por tu piel, tus besos y por tus esperas, tus idas, tus venidas o quizás por tu estilo, tu figura, tu presencia, si no es por tu genio, tu bondad, tu maldad, sin olvidar que puede ser por tus listezas, tus boberías, tu risa, tu llanto, aunque también por tu habilidad, tu torpeza, tu mano izquierda, tu mano derecha y qué decir de tu simpatía, tu antipatía, tu amabilidad, tu parquedad, tu entrega, sin dejar atrás tus meteduras de pata, tus aciertos, tu ingenio o tu estupidez, además de conocer tu sensualidad, tu sexualidad, tu morbosidad…

¿Ves?… Sí sé por qué te amo.

 Andrés Sánchez Sanz

21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | Deja un comentario

Un sol particular

 

[primavera-gris-picaporte-ocultarse-rostro-muchacha-alrededor-detrás-claridad]

un sol particular

A aquel perdido valle ni el sol llegaba, ni con la primavera los días lograban pasar de un tímido color gris.

Un hombre se despertó en su cama, miró por la ventana y para él lucía un sol espléndido en su día. No tardó en arreglar un poco la casa, abrir el picaporte de la puerta y salir al exterior.

Sabía que tenía que darse prisa, caminar rápido hacía el pozo del pueblo para ocultarse y esperar la visión que amaba, esos segundos de entrever el rostro de la muchacha que amaba.

Cerca del brocal se tomo un tiempo para observar a su alrededor y escoger un lugar para ocultarse. Eligió su posición detrás de un frondoso roble.

Nada más acabar de camuflarse entre ramas, percibió cómo la claridad amada venía hacía el agua. Supo que ése sería otro soleado día perfecto para él.

Andrés Sánchez Sanz

21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | Deja un comentario

LOGO RALLYE

[primavera-gris-picaporte-ocultarse-rostro-muchacha-alrededor-detrás-claridad]

Coja usted a la primavera, moldéela entre sus manos como si fuera a hacer una croqueta, apártela y déjese llevar por la alterada sangre.

Ignore el gris plomizo del atardecer que presagia lluvia; si es posible, déjelo reposar y más tarde ya se encargará de él. Aproveche ahora el tiempo que le va a quedar libre para coger todos los picaportes y limpiarlos convenientemente. 

No deberán ocultarse de los invitados los portarretratos familiares, aun a riesgo de recibir irónicos comentarios sobre los mismos.

El rostro es nuestra carta de presentación, por eso debemos mimarlo y cuidarlo con una mascarilla semanal como mínimo.

La pícara muchacha que le sonríe siempre que va a comprar el periódico, no lo hace por su encanto, sino porque la pobre es bizca.

Alrededor de la mesa del comedor debe colocarse ordenadamente la vajilla de forma que cada persona tenga a mano cualquier utensilio que necesite, en las comidas informales tipo lunch.

Detrás de cada mujer hermosa hay siempre un peluquero fiel que, como si de un confesor se tratara, la escucha con veneración.

Claridad, sobre todo mucha claridad, es lo más importante en una cocina: le ayudará a elaborar los platos más apetitosos y exóticos para enamorar a su amado.

Ana María Martín Glez.

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Las sobras

las sobras

A don Pío.

Que sí señor comisario… que fue así como se lo cuento… que el filado… ¿cómo dice?… ¿finado?… ah… pues eso… que el finado era muy tragaldabas… el campeón de los tragones… cosa exagerada, oiga usted… siempre se lo decía… que para de comer… que no tragues tanto… que algún día ya verás… pero él siempre cogía y comía mucha más comida que ninguno… y ayer era sábado… ése es el día con más clientes en la hamburguesería de autos… señor comisario… observa usted mi léxico ¿verdad?… que uno… aunque ahora sea un ruina, como nos llaman… ha tenido su educación… su cultura…”lo que sepas no te pesará en el camino”… eso me decía mi abuelo… y eso es verdad… sí señor comisario… vale… vale… me ciño a los hechos… como le decía… ayer era sábado… muchos clientes… mucha comida tirada… como siempre… da pena la verdad… así que… cuando no llevábamos ni diez minutos rebuscando entre los contenedores… yo ya tenía bastantes hamburguesas… claro… éstas no están enteras…. aunque hay algunas que casi sí… ¡ya vale! vamos a comer, le dije al finado… ¿amigos dice?… no… no éramos amigos… aunque el estar en la calle une, señor comisario… así que me retiré con el producto de mi búsqueda y un tetrabrís… ¿tetrabrik?… pues bueno… pues con eso… que era de vino peleón del bueno… ya tenía yo bastante… pero él, busca que te busca a por más comida… acabando el vinillo me entró sueño… normal, ¿no?… él estaba come que te come… cuando desperté entre los contenedores, vi que el finado estaba boca abajo… ¿sí?… sí, señor comisario… la cabeza la tenía encima de una de sus vomitonas… al lado suyo había tres o cuatro hamburguesas más… pero seguro… se lo digo yo… murió por tragón… hágame caso señor comisario… él solito se mató…

Andrés Sánchez Sanz

21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , | Deja un comentario

Una mujer ardiente, un cuento de corazones delatores

Coincidiendo con el II Taller de Novela Negra de Arona, este año impartí un taller en torno a El corazón delator, de Edgar Allan Poe en los institutos de ese municipio. La propuesta era que, a la manera de Poe, los alumnos diseñaran su propio crimen. El escritor amigo Julio Santamaría, profesor de Lengua y Literatura del IES Guaza, me envía el cuento escrito por Daniel Fernández Álvarez, que cuelgo a continuación como muestra, con mi enhorabuena por su trabajo.

Una mujer ardiente

Cuando empecé a trabajar para ella, no pensé que acabaría matándola. Me caía bien, pero los trabajos que a menudo me obligaba a realizar hacían que cada vez la odiara más, hasta que ya no aguanté e ideé un plan para acabar con ella.

Me llevó tiempo prepararlo, pero sabía que cada día se sentaba en el mismo sillón, así que una noche, mientras todos dormían, coloqué una trampa para que cuando se sentara llegara su fin.

Como yo bien sabía, se sentó en el sillón y la trampa se activó haciendo caer gasolina sobre ella y una cerilla recién encendida. Murió abrasada. Disimulé al llamar a la policía (fingiendo estar sorprendido). Cuando llegaron, me mostré triste, aunque estaba feliz. Pero, de repente, comencé a notar un calor sofocante y fui perdiendo los nervios hasta que dije:

-¡Sí! ¡Fui yo quien la hizo arder!

 Daniel Fernández Álvarez 1º B

21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General, La factoría ambulante | , , , | Deja un comentario

El regreso (Logo-Rallye)

llave dorada

[primavera-gris-picaporte-ocultarse-rostro-muchacha-alrededor-detrás-claridad]

La larga caminata le tenía exhausto. Aunque vislumbraba en el horizonte los muros de la ciudad y sabía que en unas horas estaría protegido, aceleró el paso, pues era primavera, una época en que en cualquier momento, se podía desatar una tormenta.

 Antes de lo esperado, se encontraba en medio del bullicio de las puertas de la ciudad. El ir y venir de las carretas y el gentío agolpándose a los puestos de los mercaderes le hicieron olvidar por un momento cuál era el verdadero motivo que lo había traído a esta ciudad.

 La gente al pasar a su lado no podía evitar mirarle. Aunque era un joven de buena apariencia, las miradas iban dirigidas a su vestimenta. Sobre todo a ese extraño y gris escudo de armas que se encontraba bordado en su cota de malla. Él se había acostumbrado a las miradas de los curiosos y por ello prosiguió su paso.

Conocía muy bien esta ciudad. La había visto en sus sueños. Una y otra vez, había recorrido estas mismas calles, incluso sabía que si cerrase los ojos podría llegar a su destino. Pero no hizo falta, pues se encontraba frente a él.

La puerta de la casa, tenía un extraño picaporte con forma de serpiente; el mismo símbolo que aparecía gravado en su vestimenta. La puerta se encontraba entreabierta, así que no dudo en entrar. En el interior todo estaba oscuro, pero pudo distinguir una figura tratando de ocultarse tras las cortinas.

Conocía las palabras exactas que debía pronunciar, lo había visto en sus sueños.

—No tengas miedo, puedes salir. Soy Élther de Crianté. No tienes nada que temer —dijo.

 Al oír ese nombre, un tímido rostro apareció tras las cortinas. Se trataba de una muchacha de apenas quince años, de largos cabellos y ojos de un azul intenso, que le resultaban familiares.

—¿Por qué irrumpes así en mi casa? Estás muy lejos de tu hogar, Élther de Crianté. —dijo la joven con voz autoritaria.

—¿Conoces mi hogar?

—Nuestro hogar, Élther —dijo sonriendo.

El joven Élther enmudeció por unos instantes. Luego exclamó:

—Entonces… ¿eres tú la portadora? ¿Tienes tú la llave dorada?

La joven asintió con su cabeza. Luego retiró de su cuello una cadena, en la que colgaba una brillante llave dorada y se la entrego a Élther, quien, tras observarla con gesto de satisfacción, se la colgó sobre su pecho.

En ese momento,  el símbolo con forma de serpiente que portaba su ropa cambió de color. Un rojo ardiente. Creyó ver como todo a su alrededor giraba, por un momento pensó que se iba a desmayar. Pero entonces, detrás de él sonó la voz de la joven, diciéndole:

—Ahora volverás a casa, Élther. Dale un beso a nuestro padre.

Élther se volvió bruscamente, pero ya era tarde, una claridad lo envolvió todo. Entonces supo que nunca más la volvería a ver, lo mismo que sabía que gracias a ella por fin regresaba a casa.

 César Socorro

21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | Deja un comentario