Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

Microrrelatos

Incomprendidas

 Aliviadas porque al fin un barco había atendido a sus advertencias y se alejaba de las peligrosas costas de su isla, dejaron de chillar. Entretanto, aún atado al palo mayor de su nave, Ulises imploraba a su tripulación que pusieran rumbo hacia aquella isla desde la que lo llamaban los cantos de las sirenas.

Paradoja espaciotemporal

Estaba convencido de que le darían el Nóbel de Física por haber sido el primero en demostrar que se podía viajar en el tiempo. Por eso, le extrañó no encontrar su nombre en la Wikipedia, cien años después de su hazaña.

Descubrió el motivo demasiado tarde. Justo en el momento en el que, al visitar su pasado, la máquina del tiempo –casi dos toneladas de hierro, aluminio y acero– se materializaba en el lugar que ocupaba la cama en la que dormía plácidamente.

Puñaladas

El forense dictaminó que había muerto desangrado a causa de cinco puñaladas que le atravesaron el corazón. La investigación posterior logró identificar las últimas palabras de su amante –“Me voy. Nunca te quise”– como las armas homicidas.

Ruymán J. Jiménez

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21 junio 2009 - Posted by | Cuentos, General | , ,

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