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LAS CALABAZAS

No quería ser la hermanastra mala y fea del cuento, la que se queda compuesta y sin novio. De modo que le pidió a su madre que nunca volviera a casarse y que le diera su parte de la herencia.

Contactó con el mejor cirujano plástico del país y se puso en sus manos. Pagó clases de interpretación y dicción, se puso en manos de psicólogos. En dos años se había convertido en una bella joven llena de ilusiones, de esperanzas y de buenos modales. Estaba preparada para que el príncipe azul se fijara en ella y la convirtiera en su esposa. Y cuando llegó el momento, el baile anual, tan preparada estaba que se dio cuenta que ella merecía algo mejor. Que un príncipe azul era poca cosa para ella. Así que salió corriendo escaleras abajo mientras imaginaba su nueva vida, llena de aventuras y de viajes, llena de hombres y no de príncipes que terminan siendo calabazas.

SILENCIOS

Ella se sentía en medio del silencio. Silenciando silencios que rompían los pensamientos. Pensamientos que silencian la realidad y el sufrimiento.

Sufrimientos que no se dejaban silenciar. Ella quería formar parte del silencio, sentía que quería callar para siempre.

Mariola Bautista

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21 junio 2009 - Posted by | Cuentos, General | , ,

1 comentario »

  1. Hola Mariola me gusto mucho las calabazas.

    Comentario por frivoholic | 22 junio 2009 | Responder


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