Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

Microrrelatos

De vuelta

Al contemplar en el interior de un escaparate un boomerang de brillantes colores, el niño, atraído por su influjo, metió sus delgadas manos en los bolsillos de sus gastados pantalones. Al sacarlas, comprobó de un vistazo que disponía de dinero más que suficiente para hacerse con el preciado objeto. Una vez en su poder decidió deshacerse de su viejo boomerang. Así que lo tiró.

La llamada

Conocedor de su afición por la lectura, el cocinero le preparó  una exquisita sopa de letras. Su error fatal fue sin dudas, el no fijarse que el paquete excluía las letras vocales.  Solo cuando escucho al cliente llamar al camarero, se percató de ello.

-¡C-m-r-r-!

El mono

Segismundo era un pobre yonqui que tirado en un sucio rincón de una prisión; no sabía si su vida era un sueño o si bajo los efectos de tantas drogas (que le tenían en un constante estado de frenesí), todo le parecía una ilusión, una sombra, una ficción. ­

 César Socorro

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21 junio 2009 - Posted by | Cuentos, General | , ,

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