Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

La bella Judith

Siempre me llamaron la atención, casi hasta sentir envidia, esos jóvenes –en ocasiones incluso no tan jóvenes- que son capaces de perder la cabeza por una muchacha, de forma que un simple sentimiento es capaz de echar por tierra cualquier odio, prejuicio o convencionalismo, a veces todos ellos mamados desde la cuna.

Ahora que sostengo en mis manos la urna que contiene las cenizas de Karim, me veo en el deber de cumplir la promesa que le hice a este joven.

Hace muchos años entré a trabajar como jardinero al servicio de los Sherman, una familia que tiene una gran mansión al noroeste de la franja de Gaza.

Moisés Sherman es un rico comerciante de flores que, justo al lado de su gran casa, posee un enorme jardín que convive a su vez con multitud de invernaderos. En este lugar se pueden hallar los árboles y flores más exóticos de cualquier parte del mundo. Teniendo en cuenta el entorno desértico en el que se haya enclavado todo este vergel, no deja indiferente a quien otea desde las colinas más cercanas.

Judith, su hija, es una hermosa joven que siempre ha participado del gran amor que profesa su padre a las flores.

Suele trajinar durante gran parte del día por los jardines e invernaderos, e interviene con mano experta en las labores de transplante y poda, sobre todo en los arbustos de su predilección, los rosales, a los que se dedica con especial cariño y esmero. De ellos obtiene las rosas que usa como adorno tanto en su pelo como en sus aposentos.

Karim es un joven guerrillero palestino hijo de un rico comerciante, que abandona la comodidad de su familia por una lucha obsesiva, y que un buen día se acerca al jardín con propósitos aviesos, pues desde muy lejos la familia Sherman y su pequeño oasis se decantan como un claro objetivo; pero ocurre algo imprevisto: Karim ve a través de las rejas de seguridad a la hermosa Judith y, en ese momento, todas sus creencias y prioridades dejan de tener sentido.

Toma por costumbre acercarse a aquellas verjas, en ocasiones saltándoselas, sólo para poder observar de cerca a aquella hermosa mujer de la que únicamente sabe estar enamorado e impotente para declararle su amor.

Un buen día, sorprendo a Karim en el interior del jardín contemplando a la bella joven, y me doy cuenta al instante de lo que pasa con sólo mirar la cara del muchacho. Él va armado, y apenas en unos segundos puedo ver cómo la guardia lo apresa y reduce.

Antes de que los soldados se lo lleven, tengo la ocasión de hablar con él y conocer los motivos que le llevan a entrar en el jardín. Sabe perfectamente que le aguarda la muerte, pero sólo piensa en la forma de poder seguir estando cerca de la hermosa muchacha. Conmovido, le hago la promesa de hallarle un lugar en aquel jardín para que pueda estar cerca de la hermosa Judith.

Ahora llega el momento de esparcir las cenizas del joven Karim, y lo hago donde florecen los rosales.

Tengo el extraño presentimiento de que las futuras rosas que adornen el cabello de Judith serán diferentes, de un color distinto al de cualquier flor que jamás haya existido en este jardín.

JCarlosGonzález

Anuncios

3 noviembre 2009 - Posted by | Cuentos, General | , ,

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: