Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

Dos cuervos y un hijo

En una lejana aldea vivía un rey. Un día, mientras paseaba pensativo alrededor del castillo, se encontró al hombre más sabio de la aldea.

-Dime, viejo sabio, cuál de mis tres hijos es el que merece heredar mi reino.

-Si quieres resolver tu dilema tienes que darme tu corona y enviar a tus hijos hasta mi casa.

El rey entregó la corona y de inmediato reunió a sus hijos. Estos quedaron perplejos al contemplar a su padre sin su corona.

-Mi reino es mi corona, y esta la tiene el hombre sabio; aquel de los tres que me la devuelva será el futuro rey.

El hombre sabio esperaba junto a un árbol, con un cofre en la mano cuando llegó uno de los hijos.

-Vengo a por mi reino.

-La corona de tu padre está en el cofre. Tienes tres intentos –dijo el sabio.

Confiado, el príncipe desenvainó su espada y asestó un golpe a la caja: ni un rasguño en la madera. Quedo extrañado. Sacó un cuchillo. Intentó forzarla: nada. Desesperado, lo agarró y lo tiró en un último intento. Suspiró, vencido.

-No soy merecedor de suceder a mi padre.

El segundo hijo se cruzó con su hermano en el camino y llegó hasta el árbol.

-Vengo a por mi corona.

-La corona de tu padre está en el cofre. Tienes tres intentos -repitió el sabio.

Confiado, prueba con unos polvos mágicos. Se quedó extrañado. Saca una vara de madera, la agitó al ritmo de unas palabras. Nada. Lo agarró desesperado y lo tiró en un último intento. Suspiró, vencido.

-No soy merecedor de suceder a mi padre.

El tercer hijo llegó hasta el árbol mientras su hermano se marchaba cabizbajo.

-Vengo a por la corona que es un reino para mi padre.

-La corona de tu padre está en el cofre. Toma la llave.

Jose Suárez

 

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17 noviembre 2010 - Posted by | Cuentos, General | ,

2 comentarios »

  1. […] tiempo que veo a mi padre preocupado. Pasea y pasea por los viñedos, ahí está. Segunda vuelta. Con Jacinto, su Sancho […]

    Pingback por Una copa de vino « Factoría de Ficciones | 21 noviembre 2010 | Responder

  2. Muy interesante cuento, dentro de la tradición mágica y con un final con una moraleja sencilla pero llena de profundad: los buenos de corazón suelen abrir muchas puertas, aunque, por desgracia, eso suele ocurrir en los cuentos.

    Comentario por Moisés Morán Vega | 23 noviembre 2010 | Responder


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