Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

La llave

Érase una vez un hombre en la flor de la vida que iba de camino a casa, mientras comenzaba a caer el sol por detrás de las montañas después de un largo día de trabajo en el campo. No tardó en toparse con un extraño peregrino al pie de una higuera, quien, a cambio de agua, le ofreció una llave que, según contaba, le permitiría abrir cualquier cerradura que se propusiera. Ni que decir tiene que nuestro protagonista, que con la edad había adquirido como cualquier ser vivo cierto grado de sabiduría, no dio la más mínima importancia a la llave. Pero he aquí que llegó el día en que las raíces del aburrimiento alcanzaron el recuerdo de aquella misteriosa llave. Tras encontrarla en el bolsillo de la chaqueta se decidió a ponerla a prueba. En primer lugar, le sedujo la idea de la bodega del pueblo. Cuál no sería su sorpresa cuando la cerradura cedió a la llave. Le pareció fantástico poder saborear los diversos vinos. Mientras bebía, fermentó la idea de probar con la cerradura de las arcas municipales. No daba crédito a sus ojos cuando la segunda cerradura también cedió. Con los bolsillos llenos de monedas, no pudo evitar resistirse a la siguiente cerradura que le vino a la cabeza: la de la casa de su prometida. Con sumo cuidado, manipuló la cerradura con total seguridad de que esta cedería. Así fue. Acto seguido, a hurtadillas, comenzó a subir las escaleras hacia la habitación de su prometida. No podía esperar a contárselo todo. Tras el susto inicial y una vez la hubo puesto al corriente, ya solo le faltaba abrir con la llave el candado de su corazón. Se quedó dormido a su lado pero a la mañana siguiente cuando abrió los ojos distinguió un grupo de hombres a su alrededor. Su prometida no estaba a su lado y su llave ya no estaba en su bolsillo. Los gentiles hombres le acompañarían a los calabozos con el fin de aclarar los hurtos acontecidos la noche anterior.

Carlos Martín Cabrera

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17 noviembre 2010 - Posted by | Cuentos, General | ,

3 comentarios »

  1. Me parece que lo dejaría tal cual está. Mis felicitaciones.
    un saludo

    Comentario por elalbatrosliterario | 17 noviembre 2010 | Responder

  2. […] llegó a casa excitado después de robar en una bodega: en mala hora le había dejado una copia de las llaves; lo que faltaba es que me acusaran de encubrimiento. Cuando llamó para pedirme disculpas tras […]

    Pingback por La llave « Factoría de Ficciones | 21 noviembre 2010 | Responder

  3. Muy interesante el cuento y destacar la utilización metafórica del lenguaje que enriquece al relato. Por poner un pero, yo trabajaría más las primeas frases del comienzo.

    Comentario por Moisés Morán Vega | 23 noviembre 2010 | Responder


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