Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

El regalo

En una pequeña y lejana aldea, vivía una cariñosa madre con su único hijo. El día que éste cumplía once años, la madre le obsequió con un diente de león.

-Este es el más valioso de los regalos que puedo hacerte, hijo mío -le dijo-. Cuídalo bien, que aunque poderoso, es muy frágil.

El niño, con mucho cuidado y protegiendo la florecita de cualquier golpe de viento,  se apresuró entusiasmado en busca de sus amigos para enseñarles orgulloso su diente de león. Al verla, todos comenzaron a reír.

-¿Una mala hierba? -preguntó uno.

-¡Menuda miseria! -exclamó otro.

-¡A mí me regalaron una bolsa llena de monedas! -añadió el último.

El muchacho, enojado, corrió de vuelta a casa, prometiendo que no volvería a cuidar más de aquella flor inútil. Mientras avanzaba en el camino, un señor enfermo, estornudó sin querer sobre el diente de león, pero la flor permaneció intacta. Siguió avanzando, y en un cruce de caminos, una bocanada de aire sopló sobre la flor, que no sufrió daño alguno.

-¿Poderosa y frágil? -se preguntó. 

-¡Qué embustera es mi madre! ¡No quiero escuchar ninguna de sus mentiras jamás! -exclamó mientras soplaba con rabia el diente de león que con tanto amor le había ofrecido su progenitora.

El muchacho llegó a su casa y allí le esperaba su madre.

-Mamá, mis amigos se han burlado de mí. ¿Por qué me has hecho un regalo tan absurdo? -preguntó.

Pero no obtuvo respuesta alguna; su deseo ya se había cumplido y los labios de su madre fueron condenados a pronunciar sólo silencio.

 Laura Cedrés

 

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21 noviembre 2010 - Posted by | Cuentos, General | ,

4 comentarios »

  1. Me ha gustado, el final es inesperado.
    Un abrazo

    Comentario por Daniel Marmolejo | 21 noviembre 2010 | Responder

  2. Me pareció un buen cuento, bien hilvanado, aunque no consigo entender el final. ¿Cuál era su deseo cumplido?

    Comentario por Moisés Morán Vega | 23 noviembre 2010 | Responder

  3. Siguiendo el comentario de Moisés, si el niño dice que “No quiero escuchar ninguna de sus mentiras jamás”, puede implicar que la mamá conserve la facultad de hablar excepto para mentir.
    Me parece muy buena la moraleja, lo que (nos) puede ocurrir a los desagradecidos.
    Un saludo

    Comentario por Carlos | 23 noviembre 2010 | Responder

  4. ¡Ups! Pues no me había dado cuenta, pero tienen razón. Moisés, se suponía que el deseo cumplido era que la madre enmudeciera, pero ya veo que no queda claro.

    ¡Gracias por la aportación!

    Comentario por Laura | 23 noviembre 2010 | Responder


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