Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

Colombofilia

Es evidente que mi afición ha sido determinante a la hora de configurar nuestros destinos. Llevo cuidando palomas mensajeras desde que era un niño. Las crié junto a mi papá y nunca han dejado de fascinarme. Las amo. Acaso, como a ti también te amé, pensé que no importaba que te fueras con él, no tenía la menor duda de que encontrarías el camino de vuelta. Soy consciente de que a veces ocurre algo que se interpone entre la paloma y su destino, y hace que se desoriente o perezca en el trayecto. Pero eso no tiene por qué sucederte a ti. No pasa un día sin que suba a la azotea convencido de que hoy aparecerás. Claro que he salido con más chicas desde que te fuiste, y de una en una las he ido dejando marchar. Al igual que tú, ninguna ha vuelto, pero a ellas no las amé como te amé a ti, como amo a mis palomas. Sé que mis palomas no regresan por el hecho de que las ame, no soy tan inocente: su instinto las lleva a regresar a su lugar originario, al lugar que reconocen como su hogar. Por tanto, sé que puedo amarte locamente y que por mucho que lo haga no es eso lo que te hará regresar. Pero me decías que tu hogar estaba conmigo, donde estuviera yo. Y por eso aunque mi antigua casa desapareciese inevitablemente bajo los escombros, yo confío que aun así sepas encontrar el camino hasta mí.

Carlos Martín Cabrera

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3 diciembre 2010 - Posted by | Cuentos, General | ,

3 comentarios »

  1. Una buena historia amor. Me ha gustado la relación que haces entre las palomas y la esperanza del amor.

    Comentario por Moisés Morán Vega | 5 diciembre 2010 | Responder

  2. Bonita declaración de amor. Me gusta especialmente que aparezcan juntas las palabras hogar y amor. He pensado inevitablemente en el zorro domesticado por el Principito. ¿Qué habrá sido de él tras tanto tiempo de esperar el regreso de su amo?

    Comentario por Imanol Rubio Bertilsson | 5 diciembre 2010 | Responder

  3. Bonita declaración de amor. Me gusta que aparezcan juntos amor y hogar. He pensado inevitablemente en el zorro domesticado por el Principito. ¿Qué habrá sido de él tras tanto tiempo de esperar a su amo?

    Comentario por Imanol | 5 diciembre 2010 | Responder


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