Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

Solitatum

          De   la   forma  que  yo  siempre  había   querido   ya   casi   había  logrado vivir,   tan  solo  mi   propia   sombra   me   advirtió   al   final  de  que  me  había  pasado   un   pelín.

         Empecé  mi  peculiar  procedimiento  pasando   de  la  gente  que  había  conocido hasta  aquel  momento; una  de  aquellas  personas  era  una  chica  despampanante  de aquí, de  Las Palmas, llamada  Angelina.  Su  último  saludo  con  gesto  de  desprecio  fue  la  gota  que  derramó  el  vaso  y   me  hizo  decidirme  a  hacer  lo  que siempre  me hubiera   gustado  para  encontrarme  únicamente  conmigo  mismo  y,  por  ende,  con  mi propia  sombra,  aquella  parte  de  mi  ser  que  creía  yo  que  era   para  mí   fantástica   porque  pensaba  que  jamás  me  iba  a  traicionar.

        Disfrutaba  ya  tan  solo  de  estar  solo,  teniendo  casi  como  única  labor  mi  actividad  de  escritor  y  así  era  yo  más  feliz  que  un  gato  en  una incubadora.  En aquella   época  me  hallaba  yo  escribiendo  un  relato,  ” Jaque  a  los  mecanismos de ella”,  inspirado en  la  propia  Angelina.  Allí  contaba  con  pelos  y  señales  como  había  terminado  de  quitármela  de  encima  antes  de  que  hiciera  lo  mismo  conmigo: un  simple  mecanismo  minimalista  que  me  hacía  retroceder  a  mayor  velocidad  que ella para  no  llevarme  yo  el  chasco,  se  redujo  luego  a  un  no  saludo  y  así  le  obsequié  con   una  intencionada  bofetada  sin  manos  y un  trauma  sin  quererlo.  Fue  así, conmigo, como  ella  conoció  la  espantosa  ciencia  de  la  mente;  la sombra de su tristeza era  para  mí   la   verdad   y   la luz.

          Pero, al  final,  con  tanto  escribir  para  desquitarme  de  mis  anteriores  vinculaciones   existenciales  una  noche me  encontré  con  mi  propia  sombra.  La   sombra  era  todo mi  ser   y  me  absorbió   hasta  el   punto  de  que  ya  no  sentía  ni  veía  mi  cuerpo y   apenas   podía  utilizar  ninguno   de   mis   sentidos,   sensaciones  que  me  hicieron  desear  volver  de  nuevo  a  mi  materia  corporal.  Entonces  fue  cuando  sentí  unas  enormes   ganas   de  dormir,  y  me  ví  inmerso  en  un  gran  y   profundo  sueño.  Soñaba  la  escena  dialogante  entre   mi  sombra  y  yo :

 -No  puedes  liberarte  de  todo  lo  que  te  une  a  este  mundo   –dijo  la  sombra.

-Es  que  yo  pensaba  que  así  sería  del  todo  feliz  –dije yo. 

-Al  no desear  nada  de  este  mundo  sino  escribir  no  puedes  definirte  en  un  cuerpo real –dijo  la  sombra.

 -Es  que  no  he  encontrado  lo  que  busco  en  el  mundo  real  –dije  yo.

-Ya  lo  encontrarás,  yo  lo  pondré  en  tu  camino,  siempre  y  cuando  te  des  cuenta  de  que  tú  tienes  algo  valioso  que  dar,  algo  que  no  existe  en  nadie  más  –afirmó la    sombra.

-Pensaba  que  yendo  a  contracorriente  de  todo  hacia  mí  mismo  lograría algo positivo  de  esta  existencia  –exclamé  yo.

 

-Estás  en  este  mundo  para  dar  y  recibir,  en   ese   eterno  fluir  y  refluir  jamás  te     podrás  aislar  hacia  lo  absoluto  –continuó  certera  la  sombra.

     A continuación desperté de aquella majestuosa pesadilla. Estuve más de un mes sin volver a soñar nada y aunque conocí a otra chica jamás volví a ver ni a mi a sombra ni a Angelina. Aunque por consejo de aquella voz he cambiado hacia una actitud vital    más sociable y  positiva,  en  las  noches  de  luna  llena  me asusta  todavía  la  idea  de  que  mi  sombra  pudiera  volver  a  aparecer.

 José Francisco Costa Medina (Fran Smith)

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6 diciembre 2010 - Posted by | Cuentos, General | ,

2 comentarios »

  1. La experiencia ha sido un poco una montaña rusa: el principio del cuento no me entusiasmó, la parte más central me pareció muy buena y el epílogo explicatorio me parece que sobra. Con todo, un cuento muy interesante. Felicidades.

    Comentario por diego | 10 diciembre 2010 | Responder

  2. Las primeras líneas consiguen captar vivamente mi atención para llevarme a seguir leyendo. En el segundo párrafo la segunda frase se me hace un poco larga. Quizás soy un lector gandul pero me agrada la forma en que cierras el cuento.

    Comentario por Carlos | 12 diciembre 2010 | Responder


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