Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

Muerte de un periodista

El periodista escuchaba atentamente cada respuesta al principio, pero a medida que iban sucediéndose las respuestas y acabándose las preguntas, el entrevistador comenzaba a ponerse más y más nervioso, hasta el punto de que cada vez improvisaba preguntas más complejas y más absurdas; no en vano estaba entrevistando al autor de “Muerte de un periodista”, un cuento que trata acerca de un periodista que muere justo después de finalizar la entrevista al autor del cuento que usted esta a punto de terminar.

Cesáreo Pérez Navarro

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21 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , , | 2 comentarios

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[Primavera, Gris, Picaporte, Ocultarse, Rostro, Muchacha, Alrededor, Detrás, Claridad (y viceversa)]

Es lo que tiene la primavera, a medida que se va acercando. Voy renovando vestuario o apañando el del año anterior. Que si un corte aquí, que si un volante allá, que si le pongo tiras. Todo este trabajo para no parecer tan gris, tan viuda. ¡Ay! mi Paco. Y parece que fue ayer cuando de novios y sin que mis padres se enterasen, me espiaba tras el picaporte de la ventana, cuando me desvestía y vestía con la ropa de paseo. Acostumbrado a ocultarse de tantas cosas y sin necesidad de hacerlo después, lo seguía haciendo, nos gustaba así, despertaba el deseo, el morbo, la pasión en su rostro de jubilado, añadía emoción a nuestras vidas. Yo, prohibida, él, dispuesto a poseerme a cualquier precio. No, ya no soy la muchacha de antes, aquella que tenía siempre alrededor a jóvenes apuestos y simpáticos, ya no soy aquella que siempre miraba detrás de la iglesia buscando a Paco. Se ve todo muy distinto con la claridad que dan los años.

Cuánta claridad. Todavía me sigo desvistiendo y vistiendo de paseo, esperando encontrar a Paco detrás de la ventana. A mi alrededor ya no vuela nadie, porque ya no soy la muchacha pícara y seductora que era, porque Paco se fue, aunque no del todo. Y aunque tengo el rostro que merezco, sé que no servirá de nada ocultarse, que he de girar el picaporte y salir al encuentro de la vida, que aunque mi pelo sea gris, mi corazón es rojo, aún me quedan algunas cosas por vivir, y eso, es lo que querría mi Paco.

A medida que se va acercando, es lo que tiene la primavera

Cesáreo Pérez Navarro

12 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , , | 5 comentarios

Me olvidé de vivir

 

¿Nunca han aguantado la respiración debajo del agua en una piscina? Yo sí. Y si bien cuando uno era un crío lo hacía para decir a los compañeros que había batido el récord (nunca tuve amigos, pensándolo bien no tengo), de mayor uno hace estas cosas con el fin de atrapar un momento de tranquilidad. La última vez que lo hice, eso perseguía.

La piscina para mí.

Cierro los ojos, poco a poco me voy sumergiendo.

Tobillos, rodillas, el frescor del agua, los primeros alientos acelerados. Recuerdo aquellas barcas del revés en mitad de la arena que me servían de refugio del sol, el sonido del mar, el balde, la pala, la arena fina y rubia, la lejanía de la barra y mi padre nadando tras ella, tan adentro que siempre pensé que volvería con una ballena, el olor a salitre y a seba, el abrazo de mi madre cuando me envolvía en aquella gigantesca toalla de peces de colores.

Cintura, pecho, el frescor del agua, mas alientos, recuerdo las piscinas naturales, el agua cristalina, la altísima roca desde la que saltaba, la eternidad de la caída, el agua invadiéndome todo, mi primera cerveza furtiva, los primeros ojos de los que me enamoré,

Barbilla, oídos, siento cómo el agua los inunda y paso de escuchar la advertencia de los árboles a escuchar al agua invitando a quedarme para siempre.

Pelo, nada, recuerdo a mi abuela, intentando y no consiguiendo que no nos metiéramos bajo el agua tanto tiempo, el olor a cloro, a sur, a sol, a vacaciones, al libro de tareas cuando se cerraba y marcaba el principio del gran día que podía ser, los dedos arrugados, Leti, con la que casualmente coincidía cada día en la piscina, ahora entiendo que eran muchas casualidades, el primer beso al calor del sol del sur.

Pocas veces he conseguido esta paz. Esos momentos vuelven a mí desde algún recóndito rincón de mi interior, ahora no olvidados. Estaría bien seguir disfrutando de este trocito de paz.

Acepto la invitación.

Cesáreo Pérez Navarro

4 mayo 2009 Posted by | Cuentos, General | , | 1 comentario

La muerte y el militar

El retrovisor me decía que la cola de coches se perdía en la distancia y mi olfato que seguiríamos parados un rato largo. Un chico joven salió de entre los coches pidiendo ayuda.

-¡Un médico! –gritaba. 

 Salí del coche, con mi maletín de trabajo. No pude hacer nada por aquel hombre, más que intentar traerlo una y otra vez. La ambulancia llegó demasiado tarde. Cuando volvía a mi coche, bastante abatido, la verdad, vi a un tipo con un traje negro. Me miraba con cara extraña, le dije que no se inquietara, que estas cosas pasaban. Me respondió que no era inquietud lo que sentía, sino sorpresa, pues había venido a por aquel hombre y tenía el encargo de ir a por esta noche a la ciudad de Bagdad. Le miré confuso y volví a mi coche, el tipo de negro había desaparecido. Entonces caigo en la cuenta, abro mi equipaje. Ahí está, el billete de avión junto a la notificación oficial, órdenes de unirme al destacamento destinado en Irak.

Cesáreo Pérez Navarro

30 marzo 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | 7 comentarios