Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

Microrrelatos

Titulares

David y Goliat, sancionados. El combate fue un tongo.

Autodidacta

El analfabeto decidió salir de su estado: adquirió el libro “Aprenda a leer y escribir en 15 días”.

***

El quisquilloso explorador se procuró un mapa idéntico a la realidad. Acabó perdiéndose.

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22 febrero 2010 Posted by | Cuentos, General | , , | Deja un comentario

Cadáver exquisito

En la sesión del 15 de diciembre, dedicada a algunos juegos literarios de inspiración surrealista y potencial (S+7, literatura definicional, lipograma, etc.), los participantes en esta Segunda Edición de la Factoría de Ficciones en la Biblioteca Pública del Estado en Las Palmas de Gran Canaria elaboraron un cadáver exquisito, que ha sido transcrito por el compañero Juan Carlos González, quien me lo remite tras haberse recuperado de su pérdida de dioptrías después de haber descrifrado la letra de una veintena de personas. Como ya sabrán quienes hayan hecho los deberes, las primeras líneas corresponden a un fragmento de Crimen, de Agustín Espinosa.

 

Sentía una ternura que me llevaba a acariciar todas las cosas: lomos de libros, filos de navajas, hocicos de gato, rizos de pubis, prismas de hielo, cucarachas mohosas, lenguas de perro y pieles de marta, gusaneras y bolas de un material maravilloso. Las personas que estaban en el bar se quedaron sorprendidas y se preguntaron qué hacía esa mujer allí. Su aspecto era tan romántico como el de una barra de aluminio sujetando un cartel, posiblemente iba a comprar lechugas, pues la bolsa que llevaba era verde aunque a veces no tiene en cuenta las combinaciones y sale a la calle con lo mejor que tiene y las zapatillas mojadas por la lluvia y se le metía el agua por los agujeros que tenían en las suelas y el pobre se sentó en mitad de la plaza llena de jueves riéndose y no supo qué contestarles. Así que les prestó su estómago para digerir las tijeras. Esas tijeras que cortaron las profundas entrañas del animal sacaron a la luz el gran misterio en el que andábamos investigando pero lo importante es que sepamos que las cosas son difíciles porque no nos atrevemos a vivirlas quizá si primero supiéramos pensarlas, imaginarlas, amarlas, sentirlas como algo feliz y acogedor, algo tierno y amable, algo posible. Sólo contigo lo conseguiré y llegaremos a volar por la fantasía del amor, dándonos sustos y caídas, pero levantándonos juntos. El comienzo fue muy bueno, pero ahora el estado en que se encuentran las cosas me siento muy desconcertada. Me temo que las cosas ya no volverán a ser como antes.

Malditas fiestas, y maldita Navidad, porque nos obliga a ser felices, a tener que mirar a los niños del tercer mundo como si sólo estuvieran en diciembre.

Caminar sobre la arena persiguiendo unas voces escuchadas, que no cesan de buscar los pocos brotes verdes en millas a la redonda, en un universo lejano, velado a sus ojos; un universo sin hadas ni sirenas, delatado por la luz crepuscular.

7 enero 2010 Posted by | Cuentos, General | , , , , | 1 comentario

La bella Judith

Siempre me llamaron la atención, casi hasta sentir envidia, esos jóvenes –en ocasiones incluso no tan jóvenes- que son capaces de perder la cabeza por una muchacha, de forma que un simple sentimiento es capaz de echar por tierra cualquier odio, prejuicio o convencionalismo, a veces todos ellos mamados desde la cuna.

Ahora que sostengo en mis manos la urna que contiene las cenizas de Karim, me veo en el deber de cumplir la promesa que le hice a este joven.

Hace muchos años entré a trabajar como jardinero al servicio de los Sherman, una familia que tiene una gran mansión al noroeste de la franja de Gaza.

Moisés Sherman es un rico comerciante de flores que, justo al lado de su gran casa, posee un enorme jardín que convive a su vez con multitud de invernaderos. En este lugar se pueden hallar los árboles y flores más exóticos de cualquier parte del mundo. Teniendo en cuenta el entorno desértico en el que se haya enclavado todo este vergel, no deja indiferente a quien otea desde las colinas más cercanas.

Judith, su hija, es una hermosa joven que siempre ha participado del gran amor que profesa su padre a las flores.

Suele trajinar durante gran parte del día por los jardines e invernaderos, e interviene con mano experta en las labores de transplante y poda, sobre todo en los arbustos de su predilección, los rosales, a los que se dedica con especial cariño y esmero. De ellos obtiene las rosas que usa como adorno tanto en su pelo como en sus aposentos.

Karim es un joven guerrillero palestino hijo de un rico comerciante, que abandona la comodidad de su familia por una lucha obsesiva, y que un buen día se acerca al jardín con propósitos aviesos, pues desde muy lejos la familia Sherman y su pequeño oasis se decantan como un claro objetivo; pero ocurre algo imprevisto: Karim ve a través de las rejas de seguridad a la hermosa Judith y, en ese momento, todas sus creencias y prioridades dejan de tener sentido.

Toma por costumbre acercarse a aquellas verjas, en ocasiones saltándoselas, sólo para poder observar de cerca a aquella hermosa mujer de la que únicamente sabe estar enamorado e impotente para declararle su amor.

Un buen día, sorprendo a Karim en el interior del jardín contemplando a la bella joven, y me doy cuenta al instante de lo que pasa con sólo mirar la cara del muchacho. Él va armado, y apenas en unos segundos puedo ver cómo la guardia lo apresa y reduce.

Antes de que los soldados se lo lleven, tengo la ocasión de hablar con él y conocer los motivos que le llevan a entrar en el jardín. Sabe perfectamente que le aguarda la muerte, pero sólo piensa en la forma de poder seguir estando cerca de la hermosa muchacha. Conmovido, le hago la promesa de hallarle un lugar en aquel jardín para que pueda estar cerca de la hermosa Judith.

Ahora llega el momento de esparcir las cenizas del joven Karim, y lo hago donde florecen los rosales.

Tengo el extraño presentimiento de que las futuras rosas que adornen el cabello de Judith serán diferentes, de un color distinto al de cualquier flor que jamás haya existido en este jardín.

JCarlosGonzález

3 noviembre 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | Deja un comentario

La princesa Rubí

Érase una vez un reino muy lejano donde vivía una princesa muy rubia y muy bella. Siempre iba vestida con hermosos trajes de color rojo, y por eso era conocida en todo el reino como la princesa Rubí.

Su padre, el rey, la consideraba una auténtica joya, y la hacía dormir en un cofre de cristal junto al resto de las joyas del palacio, por temor a que la raptasen durante la noche.

El príncipe de un reino enemigo, que estaba locamente enamorado de ella, iba a verla todas las noches, amparándose en la oscuridad. Su esperanza era poder declararle su amor, pero ella siempre estaba dormida y a buen recaudo en su cofre joyero.

Desde fuera se la veía hermosa y radiante. El príncipe le daba besitos en el cristal y se desconsolaba porque no podía ni besarla en los labios ni estar abrazado a ella.

Desesperado, pidió consejo a una hechicera, y esta le dijo que lo convertiría en una gargantilla con un gran diamante, que se las apañaría para que lo metieran en el cofre, y así, al menos, podría estar siempre junto a ella mientras dormía y, tal vez, en alguna ocasión, colgado de su cuello.

El príncipe nunca logró confesarle su amor ni ella supo nunca de su existencia; pero se cuenta que cuando la princesita llevaba puesta la gargantilla y el diamante le caía del lado del corazón, era la joya que más brillaba.

Juan Carlos González

26 octubre 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | Deja un comentario