Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

Manual de instrucciones

 

Precauciones de uso:

 

Mantener alejado de temperaturas extremas, conservar en ambiente limpio y confortable.

Revisar periódicamente fuentes de alimentación y niveles de energía.

Inspeccionar periódicamente dispositivos externos.

 

Modo de uso:

 

Paso 1) Arranque.

 

Es aconsejable utilizar el modo de arranque manual.

En caso de optar por el menú de arranque automático (por ej: “Hola, cariño, ¿por qué traes esa cara de mala leche?”), los resultados son imprevisibles, pudiendo provocar, involuntariamente, la inestabilidad del sistema. En ese caso, desconecte y reinicie.

 

  Arranque manual:

Abrir la cubierta con precaución, tacto y suma delicadeza. Verificar niveles de energía. Elegir “Modo A prueba de fallos”.

 

Paso 2) Navegación

 

En el menú subsiguiente, elegir la opción por defecto (“Hola, cariño, ¿estás bien? Pareces cansado. ¿Quieres que te sirva la cena ya?”). Aplicar protocolo en función de la respuesta del sistema, eligiendo siempre la opción por defecto. Se recomienda mantener la conexión en modo “Silencio” todo el tiempo que sea posible. Para neutralizar los posibles códigos maliciosos que pudieran infiltrarse en el sistema (por ej: “Si es que ni llevar una casa sabes, inútil, pedazo de inútil”), pulsar las teclas Alt+Control. En caso de persistir en su actividad los códigos maliciosos (“¿Quieres dejar de moverte de una puta vez? ¿No ves que estoy intentando ver el partido?”), mantener pulsada la tecla Supr (“Perdona, cariño, lo siento. No volverá a ocurrir.”).

 

Seguridad:

 

En caso de aparecer amenazas graves a la estabilidad del sistema (“Te voy a matar, hija de la gran puta”), elegir la función Escape.

 

En caso de riesgo inminente de colapso (“Ya te tengo, zorra”), apagar funciones vitales básicas. Ayudarse, si es preciso, de algún objeto cortante, punzante, o contundente. Reiniciar.

 

 

-¿Se puede saber qué haces, que llevas más de media hora mirando ese manual?

-Nada, cariño. ¿Tienes hambre? ¿Quieres que te ponga ya la cena?

 Kepa Hernando

12 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | 3 comentarios

Unos nacen con estrella

Hoy parece que el cielo está despejado. Por suerte o por desgracia, la tasa de natalidad es la más baja de los últimos años. La gente sigue diciendo que es lo normal, que es ley de vida, pero yo no consigo acostumbrarme. Hace poco me cayó uno al lado. Hacía un buen día, así que, a pesar de las advertencias, decidí darme una vuelta por el exterior. Cogí la moto y salí con ella al campo. Iba por un camino de tierra cuando, de pronto, una liebre se cruzó por delante de mí. Giré violentamente el manillar para esquivarla y, justo en ese momento, sentí cómo algo muy veloz y muy pesado pasaba junto a mí, casi rozándome, y se estrellaba  contra el suelo con un golpe seco y una especie de crujido sordo. Perdí el control de la moto y caí al suelo con ella. Al levantarme, miré hacia atrás y vi una masa rosada e informe a unos pocos metros de mí, desparramada sobre un charco de sangre. Me acerqué a ella, sobrecogido. Era un varón. Estaba destrozado, reventado por dentro. Os puedo asegurar que no es lo mismo verlo así que verlo en las noticias. Recuerdo que lo asocié a una naranja que alguien hubiese aplastado de un pisotón. Las tripas, los huesos rotos, toda esa sangre; fue espantoso. Intento consolarme pensando que ellos, aunque sólo sea durante unos breves instantes, ven el mundo de una manera que nosotros nunca veremos. Quiero pensar que no tienen miedo, que disfrutan de ese viaje breve y alucinante. Pero la expresión que vi en la cara de ese pobre desgraciado, al menos en lo que se distinguía de ella, transmitía pánico, terror absoluto. Me quedé observándolo durante un buen rato. Emanaba de él tal  sensación de, no sé cómo decirlo… de fragilidad, de vulnerabilidad que, por un momento, sentí el impulso de acariciarlo. No lo hice, claro. Llamé a los Servicios Municipales para que lo recogieran y me fui, viendo cómo ese saco sin vida se hacía más y más pequeño por el espejo retrovisor.

Realmente me pasó muy cerca. Si me hubiese caído encima ahora mismo yo estaría muerto. Al final, después de todo, va a resultar que aún conservo mi buena estrella.

Kepa Hernando

7 junio 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | 4 comentarios