Factoría de Ficciones

Taller de cuentos

La compañera

¿Por qué la noche?

Juan Luis era camionero desde adolescente. Heredó el oficio de su padre que también lo fue. A pesar de que no le gustaba mucho la soledad de la carretera durante la noche, eligió ese horario porque trabajaba más sosegado. Así se libraba de los atascos y el calor agobiante del día, según decía.

 ¿Tenía compañía?

Ya no se encontraba tan solo: desde hacía algún tiempo, Juana María, la hija de su compadre Juan Ramón, le acompañaba cada jueves por la noche. Apenas Juan Luis salía con su camión de la región habitada y se adentraba en la negrura de la carretera, una manita de cera le hacía señales para que se detuviera. Juana María se sentaba a su lado en la cabina del camión. Era de pocas palabras y contaba menos de lo que Juan Luis hubiera querido escuchar. Siempre, antes de entrar en el próximo pueblo, la chica le decía: “Aquí me quedo, y descendía con su olor a azucenas.

¿De qué hablaron Juan Luis y su padre?

Una tarde, antes de partir, el camionero le comentó a su padre que ya no se sentía tan solo en la ruta, pues una vez por semana le acompañaba Juana María, la hija de su compadre.

Hijo, ¿estás seguro de que es ella?  –le preguntó su padre. Esa chica murió hace tres años en un accidente, precisamente en esa carretera.

Lourdes Rojas

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9 noviembre 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | Deja un comentario

Nostalgia

-¿Qué te sucede? –preguntó el lirio a la hierba fresca, y añadió-: Hace algún tiempo estás muy triste, sobre todo al amanecer.

-Siento nostalgia del forastero. Nunca olvidaré el calor de su cuerpo apretado contra mí. ¡Cuánto me gustaría saber de él! –exclamó la hierba.

 -Tal vez regrese algún día -respondió el lirio.

Lourdes Rojas

2 noviembre 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | Deja un comentario

La búsqueda

A José Manuel le sorprendió el amanecer cuando aún permanecía acostado sobre la hierba fresca. Mientras descansaba de su largo camino, recordó que, siendo adolescente,  ponía cualquier excusa para no acompañar a sus padres a las excursiones al campo.  El joven peregrino se dirigía hacia las lejanas tierras de Sibanicú en busca de un sabio, con la esperanza que le dijera dónde encontrar lo que buscaba. Se incorporó y continuó andando; quería llegar lo antes posible donde vivía el anciano. Finalmente llegó hasta aquel lugar remoto. El sabio le vio venir. Le esperaba en la puerta.

Luego del preámbulo del saludo, le preguntó: 

-¿Qué  buscas?

-Busco el sosiego –le respondió el forastero.      

-No busques más fuera -sentenció el sabio-. Lo que buscas está dentro de ti.

Lourdes Rojas

26 octubre 2009 Posted by | Cuentos, General | , , | 1 comentario